Algo superficial
4 en
punto de la tarde, y mientras espero a mi padre en el centro comercial la
florida, observo cómo pasa la gente de un lado a otro, unos pasan despacio como
haciendo tiempo para que llegue la noche, quizá escapando del encierro de sus
casas, otras personas con afán, quizá por la urgencia de comprar algún
producto, o asistir temprano a una película en el cine, o tal vez porque van
tarde para encontrarse con alguien, en fin, muchas posibilidades se pueden dar,
pero creo que de un modo general, puedo decir, que lo hacen por sentirse “libres”
de la monótona vida, y qué más pueden hacer, si lo único para divertirse y
distraerse es un centro comercial, ya que la ciudad no ofrece muchas
posibilidades, a menos que se tenga un buen dinero, por otro lado, podría
decirse que se pueden hallar otras posibilidades fuera de la ciudad, y es
cierto, sin embargo, la sociedad citadina está acostumbrada al concreto, a las
tiendas, a los centros comerciales, a las zonas de entretenimiento, y rara vez
le dan una oportunidad de ampliar ese horizonte citadino, ya sea por cuestiones
económicas o de tiempo.
4:30
de la tarde, mi padre me llamó al celular, y quedamos en vernos en otro lado,
mientras él dejaba su vehículo en el parqueadero. En el trayecto mientras
caminaba, miraba las tiendas de un lado a otro, y la gente comprando, o
simplemente midiéndose prendas de vestir, al fin y al cabo, creo que el hecho
de adquirir algo nuevo y que realmente guste, genera un sentimiento de
satisfacción, que inevitablemente está ligado a ese objeto. Algo así como una
felicidad superficial, una felicidad que con el paso del tiempo se desvanece,
una felicidad falsa, y que aunque no sepa cómo pueda ser la real, creo que no
tiene mucha diferencia de la falsa. Al final, llegué al punto de encuentro, y
con mi padre nos dirigimos al supermercado.
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